María José Jiménez nos habla de “Bitácora – Cuaderno de viaje”

MARÍA JOSÉ JIMÉNEZ

– BITÁCORA –

CUADERNO DE VIAJE

Ante todo, me gustaría que el lector pasara un buen rato con su lectura y, a la vez, que viajara mentalmente a los lugares que propongo.

 


6 DE NOVIEMBRE DE 2018

¿Qué va a encontrar el lector  tras el título de Bitácora – Cuaderno de Viaje?

Ante todo, me gustaría que el lector pasara un buen rato con su lectura y, a la vez, que viajara mentalmente a los lugares que propongo.

Contestando a su pregunta, Bitácora ofrece un pequeño estudio, de cada una de las ciudades que he visitado, en cuanto a su origen; etimología del nombre; personajes históricos relacionados con ese lugar, por nacimiento o porque hayan desarrollado parte de su vida artística ahí; gastronomía propia de esa localidad; leyendas, anécdotas…

¿De dónde nació ese afán por la escritura?

No sé, supongo que nací con él. Siempre he escrito pequeños relatos o novelas cortas que guardaba para mí, solo faltaba el empujón que me lanzara a publicar. Afortunadamente llegó en el momento justo.

¿Cuál es tu metodología en el proceso de creación?

Primero, pedir a mis neuronas que se despierten, y segundo, suplicar a las musas que me iluminen. Hecho esto, y con la idea ya, de lo que quiero escribir, busco la ambientación de la novela; el personaje principal y secundarios, y nos reunimos para hablar del desarrollo de la obra. Más aclaradas ya las ideas, les doy autonomía para que ellos vayan creando su propio papel y las situaciones donde cada uno ha de intervenir. En pocas ocasiones coincide lo que tengo en mente con lo que está en el papel.

¿Qué libro estás leyendo actualmente?

Recién he acabado de leer “A contrapelo” de Joris-Karl Huysmans. Para mi opinión, es una obra de arte.

¿Qué escritores te sirven como inspiración?

La manera de narrar que tienen los autores del noventa y ocho. Libros como “Los Pasos de Ulloa” de Emilia Pardo Bazán, “Tiempos difíciles” Charles Dickens, “Las aventuras de Arthur Gordon Pyn”, de Edgar Alan Poe, entre otras obras, me han ayudado a la hora de hacer una descripción.

¿Estás involucrada en algún nuevo proyecto?

Sí, en una novela.

¿Qué le dirías a aquellos que están comenzando a escribir?

No soy quién para dar consejos, tan solo soy una principiante, pero respondiendo a su pregunta, si tuviera que decirles algo, sería, que lean mucho para alimentar su imaginación. Que sean sencillos a la hora de expresar las ideas. Que dejen a los personajes ser ellos y no los manipulen, de lo contrario nunca conseguirán terminar la obra y sobre todo, que tengan paciencia si no les viene en ese momento la inspiración, tarda en llegar.

Si pudieses cambiar algo en este mundo a través de tus obras, ¿qué sería?

No cambiaría, haría que desapareciera el egoísmo en el mundo, creo que es la raíz de todos los males que nos rodean. Está destruyendo a la humanidad. Soy persona de paz y buscaría eso, la paz.

Conocer la escaleta

La escaleta

Desde Aliar Ediciones queremos ayudarte a publicar tu libro. Para ello hay que conocer la escaleta. En este post queremos que conozcas una de las herramientas más útiles para escribir una historia: la escaleta.

Para empezar, vamos a definir qué es. Una escaleta es una herramienta técnica narrativa que sirve para ordenar y planificar cada una de las escenas de nuestra obra. Se debe anotar la información esencial de cada escena, sin diálogos ni descripciones. Vendría a ser una especie de esquema, para poder tener un mapa del conjunto de las escenas sin tener que emplear mucho tiempo. Esto nos ayuda a corregir partes del conjunto que no nos parezcan adecuadas. Es importante ordenar las escenas del mismo modo que las vamos a presentar al lector, para tener un esbozo de lo que queremos que sea nuestra obra final.

Se puede decir que una escaleta, es una sinopsis “escena por escena”. En definitiva, es un resumen de cada una de las partes de la obra.

A continuación, vamos a mostrar cómo sería una escaleta y que tipo de información recogeremos en ella.

Ejemplo de escaleta

  • Título: Se debe poner un título breve que nos ayude a identificar la escena sin tener que leer la sinopsis.
  • Personajes: Aquí se debe tomar nota de los personajes que aparecen en la escena.
  • Localización: ¿En qué lugar se desarrolla la escena?
  • Objetivo: ¿Qué objetivo quiero cumplir con la escena? (Mostrar la maldad del villano, plasmar un romance de nuestro héroe o heroína, poner de manifiesto la bondad del protagonista, desviar la atención del lector, etc.)
  • Sinopsis: Una descripción breve de lo que acontece en la escena, con la información más importante.

 

Ésta sería la información básica para una escaleta. Pero en ocasiones, cuando la escena lo pide, viene bien apuntar otras cuestiones como:

  • Sub-Trama: Esta parte de la escaleta solo tendría sentido si estuviéramos narrando una parte de la historia que no sea central. Por ejemplo: el desarrollo de la historia del villano, de un personaje secundario, o el avance de una investigación.
  • Narrador: ¿Desde qué punto de vista se está narrando la historia en esta escena? Anotaremos el personaje desde el que se está apreciando la acción de la escena.
  • Pistas: Apuntar objetos personajes clave para el desarrollo de la historia, como por ejemplo: el cuchillo del asesino, el objeto de discordia, etc.

Ahora que conoces mejor como hacer una escaleta y para que sirve, no olvides leer nuestros consejos para escribir un libro de forma productiva. Esperamos que te sea útil.

Rosa Ayuso nos habla de “54 metros cuadrados”

Rosa Ayuso

54 Metros Cuadrados

Una aclaración: no soy poeta. Aún estoy convaleciente


7 DE MAYO DE 2018

¿Qué va a encontrar el lector tras el título de 54 Metros Cuadrados?

Una magnífica terapia para curar el dolor, la decepción, la tristeza, la injusticia. La fuerza que necesitamos en muchos momentos para salir de esos círculos viciosos en los que, a veces, nos sumimos. Un mirarse al espejo y decir: YO SOY.

¿Cómo ha sido el proceso de creación de este poemario?

Comparo cada verso, cada estrofa, con una píldora diaria y una buena cucharada de jarabe de dignidad. Este tratamiento, duró trescientos sesenta y cinco días y curó el dolor de trece años. Una aclaración: no soy poeta. Aún estoy convaleciente.

¿Qué te gustaría cambiar gracias a tu poesía?

Esta pregunta me resulta un poco ambigüa. Si, a lo que se refiere es en cuanto a mí, el cambio es evidente: ahora, se decir NO, y me quedo tan pancha. En cuanto a los demás, que tomen de ella lo que les demande su corazón.

¿Qué libro estás leyendo?

“Chavs, la demonización de la clase obrera”, de Owen Jones. Espero que no me lleven a la hoguera.

¿A qué poetas admiras?

Pedro Salinas, Alberto Cortez, Rafael Amor, y, mi querida amiga, Amaia Villa, entre otr@s, fueron y son un gran referente para mí.

¿Se puede vivir de la literatura?

No y no. Tan solo un@s poc@s. Autor@s muy buen@s y autor@s muy mal@s, con buen@s padrinos y madrinas, pueden llegar a conseguirlo. Pero eso es otra historia.

¿Qué consejos darías a los jóvenes que comienzan a escribir?

No soy quien para aconsejar porque soy yo la que necesito consejo. Pero si algo he de decirles es: que, simplemente, lo hagan.

¿Sigue siendo la poesía un arma cargada?

Pues depende del que escriba que lo esté. Y sí: pido que lo siga estando.