Miguel Juárez

Miguel Juárez

Nací una tarde estrenando primavera. Tal vez eso influyó para que fuese poeta. O quizás que me amantaran con versos de soneto, quintillas o espinelas, o fue la  mezcla de ambas cosas y ser hijo y nieto de poetas. Aprendí a contar a la vez, números y sílabas, a jugar con las rimas. Y empecé a escribir poemas al primer golpe de amor y la primera cicatriz a la izquierda del tórax. Hoy, con un puñado de remiendos y algunos golpes de atención, he escogido algunos de esos jirones del alma con los que componer este poemario donde residen las personas que amé y sigo amando.

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